Por votación popular se crea un articulo para escribir una nueva remesa de cuentos. Volvemos a la microliteratura. Ya sabeis como va: se decide una frase que tiene que ser el comienzo del cuento, la continuación es vuestra. Escribid vuestros cuentos en los comentarios.
Animo y al tajo:la primera frase es
EL SILENCIO DE HOY...
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El silencio de hoy me habla de tus deseos. Voy a dejar de mirarte a los ojos porque me estan gritando cosas que no quiero oir. Haré como que no sé nada. Haré como que no he oído tu silencio.
El silencio de hoy quiere contar un cuento sin palabras:
.
El silencio de hoy es el lugar donde reposan las sensaciones terminadas.
El silencio de hoy aumenta la pequeñez de quien lo asume. Pero es necesario, joder si lo es. Un hombre callado sube las escaleras y, al llegar al primer piso otro hombre callado sube las escaleras y, al llegar al primer piso otro hombre callado sube las escaleras y, al llegar al primer piso, otro hombre callado sube las escaleras. El primer piso no tiene ventanas y las escaleras no parecen desgastadas.
¿El silencio de hoy, por qué? Ayer lo entendía, pero hoy no. He cambiado de opinión, y no creo que estar en silencio sea oportuno. Hoy cumplo cuarenta años, y me merezco algo más, ¿no crees? Estoy harto, ni siquiera cuando te acaricio me descubres tu sentir. Eres fría como la pared donde estás. Mañana mismo te colgaré donde debiste estar siempre, en la taquilla del gimnasio. Joder, pero... ¿qué digo? yo te quiero... aunque,... pero,... no lo soporto más Scarlett, te he dado todo. ¡Se acabó! (Eduard quitó con cuidado las chinchetas y lo dobló. Apretó el poster contra su vientre unos segundos, y lo metió en la bolsa de deportes).
El silencio de hoy era una maravilla. Cuando decidí escuchar una canción tuve que elegir bien. Me decidí por Energy Flow, otra maravilla. Las notas agudas duelen. El silencio de hoy se ha sonrojado, creo que se acaba de enamorar, que maravilla.
El silencio de hoy se asemeja al de las hermanas Ester y Anna. Subidas en aquel tren que hace parada en la irreal Timoka. En compañía de la angustia y el odio que no se dicen, pasan por la pantalla. Sólo redimidas por Johan, hijo de Anna, que hace de protagonista secundario.
El silencio de hoy lo venden a gritos en la plaza del pueblo. Está a buen precio. Mucha gente se agolpa al rededor del vendedor. Hoy le está yendo bien la mañana. Sabe, que se acerca el fin de año, y serán días peores para la venta de su silencio de primera. (Nota del autor: Al igual que los tomates, los melones o las flores, el silencio ha perdido aroma en la ciudad).
A falta de concreción en la reunión del viernes, el consejo editor propone este comienzo de cuento:
¿Por qué desde hace un rato hablas con formas pretéritas?
porque son pasadas, perfectas, simples.
-¿Por qué desde hace un rato hablas con formas pretéritas? -preguntó el grasiento mecánico mientras miraba fijamente al chico del motociclo pinchado-.
-¿Cómo? -contestó el despistado motorista mientras atendía que su dedo pulgar se había quedado en molesta tensión-.
-Siempre quise decir esto, ¿sabes?
-¿... Cómo?
-...Decía que: ¿por qué desde hace un rato hablas con formas pretéritas...?
(El chico se ajustó las gafas con el dedo índice, mientras, no quitaba sus ojos bizqueantes de su pulgar erguidísimo) -No le entiendo. No se porque me dice usted eso...
-Me gusta como suena...
-¿Pero usted es tonto?
-¿Tonto? ¡Su padre! -Dándole la espalda al chico que no daba crédito.
-¡Míreme estúpido gilipollas!
Cuando el mecánico dudó, el chico estoqueó con su pulgar en el ojo derecho del gilipollas.
Dientes de ojo propone esta semana una frase póstuma a esta sección:
"Aquí huele a muerto"
Animo.
-Aqui huele a muerto.
-Sí, parece que hay un ligero tufillo, pero no tengo tiempo para detenerme a olerlo. Tengo que coger el autobus.
-¿El autobus a dónde?
-A la calle... no recuerdo el nombre, pero es un destino muy serio, muy importante. Por eso tengo tanta prisa.
James se fue corriendo decidido a cumplir con su destino. Curiosamente le parecía que el olor a muerto iba aumentado conforme avanzaba.
El silencio de hoy, mi excusa oportuna, mi arrepentimiento y yo seguimos sentados en el mismo lugar, con idéntica expresión estúpida en la mirada fija en la puerta, esperando a que vuelvas para que volvamos a tener sentido, para poder existir.
- ¿Por qué desde hace un rato hablas en formas pretéritas?
- Se me había pasado ese detalle. - ¿Pero no te das cuenta?
- No me daba, no. Pero desde que lo has dicho me he percatado de que llevaba un rato sintiéndome triste, acabado, como si cualquier tiempo pasado fue mejor.
- ¿Y no te preocupa?
- Sí. un poco.
- Pues haz algo. Busca otro tiempo verbal, necesitas acción, !actúa, vive!
- Ayer compré lotería, eso es algo con futuro, ¿no?
- Pero está por venir ¿y ahora?
- ¿Ahora? ya lo has visto.
- Sigues anclado en el pasado. ¿y el presente?, ¿no te preocupa?
- No ha venido y ya se ha marchado.
- Quizás tengas razón, me instalaré en el futuro.
- Yo probé y no tuve porvenir.
- Ya veré yo lo que hago.
- Como si lo hubiera visto.
- En fin. ¿no habrá nada qué hacer contigo?
- Lo hubo, pero ya pasó.
- Bueno, te llamaré mañana otra vez. Estarás mejor, seguro.
- Gracias.
- Hasta mañana.
- Adiós.
"Aquí huele a muerto"
Y esas fueron las últimas razones que pudo decir aquella palabra antes de que la incluyeran en la edición final del diccionario.
"Aquí huele a muerto" se leía en el cartel de bienvenida al recinto ferial. Una vez dentro el rosa del algodón ahogaba la tentación de llorar. José Monje cruz montaba en la noria y sonreía. Fernando Fernán apostaba al tiro y sonreía. Pablo Ruiz comía manzana de caramelo y sonreía. De pronto José se puso a cantar: "La vida es una ilusión que nadie vive sin ella y no tiene solución porque es como una estrella que jamás nadie alcanzó". Todos palmearon, yo también.
"Aquí huele a muerto":Mientras lee el cartel que anuncia la llegada a la ciudad, "Comala", Juan Preciado sacude su nariz con virulencia y se repite, una y otra vez: "aquí huele a muerto".
- Es justo aquí, en esta sala, aquí huele a muerto. A lo largo de la historia este olor fue muy bastante común y, por raro que parezca, poco apreciado, aunque, como saben, hubiera que haber vivido para poder producirlo. Pasemos ahora a la siguiente sala, aquí...
Dientes de ojo propone para esta semana la siguiente frase:
"Nunca había tenido un espejo en el baño "
Ánimo.
Nunca había tenido un espejo en el baño ni en ninguna otra parte de la casa. Cuando pasaba por delante de alguno, apartaba la mirada, se hacía el loco como cuando ves al final del autobús a ese antiguo compañero de colegio al que no te apetece saludar. Odiaba ver su reflejo. Al contrario de lo que le pasaba a la mayoría de la gente que se miraba para verse a sí misma, saber cómo eran, él, cuando se ponía enfrente del espejo, tenía la desagradable sensación de que era otro el que le miraba directamente a los ojos, desafiante, al otro lado de la superficie pulida.
Nunca había tenido un espejo en el baño. De ningún modo se hubiera permitido allí, donde por fuerza se mostraría desnuda, la presencia del azogue, siervo de Mercurio, franqueador del paso entre los mundos. La doblez, el reflejo y la posibilidad de la dimensión paralela era una mano tendida a la temida nigromancia, una invitación para visitas, que en mitad de la noche, pudieran confundirla con otro rostro sobre sus hombros.
Como excusa, a ella, sólo se le instó a evitar posibles devaneos con la soberbia, en el regocijo de su propia contemplación. Así lo contemplaba la regla y así habría de ser.
Jamás pudo saber qué verdad oculta dormía tras su reflejo.
Nunca había tenido un espejo en el baño, sólo le faltaban otros siete años de mala suerte.
El día que nació un gato negro, salido de no se sabe donde, cruzó por delante de la cama donde su madre estaba pariendo y en la que horas más tarde moría a causa de una hemorragia imposible de cortar.
La sal se derramó por toda la mesa el día que su padre anunció su nuevo matrimonio con la bruja de su madrastra que le arruinó la infancia y adolescencia.
Y años más tarde pasó (¡cómo no pudo darse cuenta!), por debajo de una escalera para descubrir a continuación la nota en la que la mujer a la que amaba le explicaba que se había ido con su mejor amigo para no volver jamás.
Obviamente no iba a ponerselo tan fácil al destino rompiendo un espejo que diera coartada a la mala suerte para seguir cebándose con él
Nunca haba tenido un espejo en el bao. Todava notaba como se le ruborizaban la orejas cuando se le pasaba por la cabeza tal posibilidad. El hedonismo de la contemplacin de su propio reflejo era el peor de los pecados que poda cometer, pues como su querida madre bien le inculcara, para tener el alma limpia y ser recto hay que empezar por uno mismo, y nada ms diablico que recrearse en la imagen efmera y terrenal de nuestro propio reflejo, que es lo ms opuesto al alma invisible pero eterna.
el silencio de hoy habla de la cotorra de ayer que no paraba de rajar
que si la abundancia no se sacia,
que si la avaricia rompe el saco,
que si la gula pide de postre sacarina,
que si la ira se enojó con la rabia,
que si el orgullo era mejor que la soberbia
y claro a ésta no le puedes decir ná, pues menuda te arma
y no se corta si hay alguien delante
o despierta a la pereza
y la última muy fuerte es que la iglesia ya no perdona ni a los pecados veniales -¡qué no! que niiiii -chascarrea los labios- que ni por sacramento.
-¡Qué te calles!- dijo por fin el silencio.
El silencio de hoy es pura rabia, el de mañana tal vez sea resignación. Ojalá el de pasado mañana no sea miedo, costumbre y pereza.
Venga chicos que no se acabe el rollo. Propongo una:
"Ahí estaba, mirandome con toda la tranquilidad del mundo"
Ahí estaba, mirándome con toda la tranquilidad del mundo otra vez. No me lo podía creer, ¡pero que le pasaba a ese bicho! Lo que al principio era una simple irritación después se convirtió en cabreo, pero ahora lo que sentía era casi miedo. Todos los días a la misma hora, el estúpido animalejo se posaba en el alfeizar de la ventana y se dedicaba a mirarme impertérrito. Hasta que no me acercaba a la distancia suficiente para tocarle no levantaba el vuelo. ¿Sí? ¡Pues ahora iba a ver quién podía más! cogí la silla de madera y me acomodé mirándole fijamente, intentando transmitirle toda mi rabia. Ahora sí que iba a probar su propia medicina.
Tens “el Silenci” d’avui?
¿Tienes “el Silencio” de hoy?
Estava davant el repte més gran de la meva vida, aprobar les opos per a poder tenir una vida normal. Quan vaig saber la nota, vaig pensar “Aquí fot olor de mort”
Estaba enfrente del mayor reto de mi vida, aprobar las opos para poder tener una vida normal. Cuando supe la nota, pensé “Aquí huele a muerto”
Volvimos a casa después de un día y medio de una mezcla de lisergia, sodomía y dominó. Nos quedaba un poco de mucho, y corrimos para buscar una superficie lisa, seca y dura.
Movimos el inmueble, pero nada.
Cuando desistimos, el insomnio no durmió con nosotros.
Después de un par de un par de horas, me levanté a cagar. Me vi. Nunca habíamos tenido un espejo en el baño.